La industria del cemento y concreto no es ajena al compromiso global de la industria de reducir su impacto sobre el medioambiente. Aportando un 7% de las emisiones de dióxido de carbono globales, la industria apunta sus esfuerzos de investigación y desarrollo a buscar alternativas de producción sostenibles que permitan suplir la siempre creciente demanda de cemento, atada al desarrollo urbano. En el proceso de producción de cemento el principal contribuyente a las emisiones de carbono es la fabricación de clinker, material que tradicionalmente es responsable de conferir al cemento sus propiedades características. De aquí nace el desafío de encontrar un material que pueda sustituir al clinker, confiriendo las mismas propiedades al cemento y reduciendo el impacto ambiental del producto final sobre el medio ambiente. Estos materiales se conocen como materiales cementantes suplementarios

El aprovechamiento de productos secundarios de otras industrias para uso como cementantes suplementarios es conocido en el medio desde ya hace tiempo, no obstante, el uso extendido de estos materiales viene en auge conforme se ha podido demostrar no solo el beneficio ambiental que acarrea su uso, si no las propiedades que un cemento mezclado con cementantes suplementarios posee. Factores como la resistencia a los sulfatos y a los álcalis se deben tener en cuenta en cementos tradicionales que corran el riesgo de exposición a estos agentes (por ejemplo, ambientes marítimos). Pero el integrar materiales como la escoria de alto horno y cenizas volantes puede disminuir la reactividad del cemento a estos agentes, y también mejorar el desarrollo de resistencias del concreto. Existen también cementantes de origen natural, como las puzolanas que se pueden usar directamente en la receta de cemento, o las arcillas calcinables, que adquieren propiedades cementantes luego de ser sometidas a altas temperaturas. Todas estas son alternativas de uso comprobado en la industria del cemento, y que ya son ampliamente usadas en el mercado del cemento colombiano.

Por otra parte, la industria ha buscado reemplazar también los combustibles que se usan para la fabricación de clinker por alternativas ambientalmente amigables. Se ha logrado sustituir el carbón que se usa tradicionalmente por materiales como biomasa, residuos orgánicos y llantas usadas, e incluso existen propuestas aplicadas a pequeña escala que usan energía solar y combustión de hidrógeno como fuente de calor para producir clinker. Todas estas son alternativas de combustibles no fósiles que reducen la emisión de carbono total a la atmósfera.

Finalmente, en el campo investigativo se trabaja para crear condiciones que permitan extraer el máximo desempeño de los cementantes sustitutos, de forma que lleguen a reemplazar el clinker incluso por completo. Esto, junto con el desarrollo de nuevos materiales cementantes diferentes al clinker y el desarrollo de energías más limpias lograrán en el futuro que el desarrollo urbano y la construcción puedan existir y continuar sin emitir un solo gramo de dióxido de carbono al ambiente.